sábado, 11 de febrero de 2012

Arepas para el desayuno

Viendo el paisaje del pequeño valle en el que se encuentra nuestra casa, desde la cocina, disfrutando el verdor y frescura de alrededor, puedo sentir como el vivir es divino, lleno de oportunidades para compartir.

Salgo a la calle y me sumerjo en el mundo con mis pensamientos, sentimientos y afectos, descubriendo a cada paso que la vida pasa demasiado de prisa para disfrutarla a plenitud. Apenas son algunos minutos en los que se respira aire puro y se puede sentir la alegría de vivir. El resto es sofoco, ahogo, ganas de salir corriendo en busca de ese otro minuto respirando profundo y relajando el cuerpo.

Hoy estuve, gracias a Dios con mi familia disfrutando de muchos minutos respirando juntos y disfrutando la alegría de vivir, compartiendo ese modo de vivir relajado que queremos tener siempre. En un rincón de esta ciudad llena de caos durante la semana, en el parque viendo los árboles, los animales y a los demás, en sus ratos de esparcimiento, también como manadas y grupos gregarios en los que el ser humano se conforma para llevar la vida.

Mi hija hermosa, tomo la cámara para darnos unas fotos de las que ella es capaz de enfocar, ha practicado un poco con la suya que en esta ocasión se quedó en casa. Estábamos a la orilla del estanque de los botes, cerca del café Venezuela, a la sombra de una palmera que nos protegía de los rayos inclementes de este hermoso Sol que tuvimos hoy. Detrás estaba el nuevo barco que recién está inaugurado, de entrada libre, sólo que se puede disfrutar los fines de semana nada más que en la mañana, porque reparten un mil números y ya, antes del mediodía, todos se habían agotado.








A partir de acá se hizo cargo Chantal:





Esta que viene quedó espectacular!









Mi hija hermosa en su autofotografía:








Y esta secuencia, pues, fabulosa!







Con su dedito!


Ahora sí, buenísima!


Para finalizar, mis dos amadas!


Bendito y altísimo Dios que estás en el cielo, llenas los espíritus de todos los hombres de buena voluntad, que agradecen por siempre que hayas creado este hermoso mundo e insuflado en nosotros la vida a través del Espíritu Santo y que nos hayas perdonado los pecados a través del sacrificio de tu hijo, que con su sangre lavó toda falta y nos hizo partícipes de tu amor, inmenso amor, puesto que dio su vida por todos, principalmente por los pecadores, prueba más que suficiente de que en verdad nos ama. Un hombre justo, a duras penas dará su vida por alguien que sea bueno, menos por uno con falta. 

Qué grandioso día, gracias Dios Santo!



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