Pensamientos, ejercicios de reflexión y sugerencias para la acción, sueños y anhelos que compartir, ilusiones y fantasías para explorar, en fín un juego divertido.
domingo, 17 de abril de 2011
Dia a dia
A veces cuando la vida se nos ha estado yendo como si fuese un derrame de agua entre hendiduras de un recipiente, pareciera buena idea plasmar en un libro lo que nos ocurre día a día, con el objeto de contarnos a nosotros mismos, la historia de nuestra vida, nuestros anhelos, nuestras metas, nuestras angustias, nuestros pensamientos. Todo lo que ocurre a nuestro alrededor nos llama la atención acerca de lo que realmente importa, lo que ocurre en nuestro interior. Una llamarada de vida hierve nuestra sustancia interna, dándonos el calor para poder moldear nuestra realidad, que por no saber descifrarla, se nos antoja mal formada, injusta y aparentemente fría. La falta de ánimo nos envuelve en un manto frío, como si hubiésemos amanecido despiertos sin haber dormido toda la noche, con esa sensación de escalofrío que nada puede quitar, ni siquiera los más potentes rayos del Sol a mediodía. Claro que se debe, a nuestra falta de calor interno, que hemos dejado mermar por estar pendiente del mundo exterior, ese que no nos pertenece, ese que recibe de nosotros la energía, no es quien nos la da. Debemos ser nosotros fuentes permanentes de energía positiva que caliente nuestro entorno con ese calor sano, con ese calor lleno de vida y entusiasmo, con la alegría de vivir, con las ganas de aportar algo valioso para nuestro mundo, nuestros familiares, amigos y seres queridos. Por supuesto, que para poder ayudar debemos primero encender nuestra hoguera interna que viene del espíritu que cada uno posee, y que es en definitiva nuestra propia vida. Demos vida, reviviéndonos internamente, alimentando nuestras ideas, nuestros anhelos, llevemos el amor con la acción que actos sencillos puedan originar. Amémonos unos a otros, nos dijo Jesús. En esta semana se conmemora ese acto divino, el más grande que se haya hecho por la humanidad para llevarnos a un nivel superior de amor inmenso con el cual debemos reconciliarnos para el bien de todos y todas. Rescatemos de nuestro interior ese ser que nos acompaña siempre, a ese que ser que nació con nosotros, a ese ser que somos nosotros mismos, que nos susurra al oido las acciones más apropiadas que debemos realizar, pero que por tener nuestros oidos atentos a lo que del exterior proviene, no le escuchamos con atención. Aprendamos a escuchar esa grabación de buenos actos que nos asegure el éxito en nuestra corta vida, para que dejemos un legado para las generaciones futuras, que se nos recuerde por nuestros valiosos hechos, que nuestro ejemplo llegue a centenares de personas y que esas personas descubran su interior, que ese interior sea la guía para hacer de este nuestro mundo un lugar mejor.
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