domingo, 8 de agosto de 2010

Trote por salud

He reiniciado durante esta semana pasada, el trote que me da satisfacción y contribuye con mi salud, haciéndome perder peso y dándole fortaleza a mi sistema cardiovascular. Mi plan es de aplicación sencilla, solo debo tener la voluntad para ejecutarlo con cierta religiosidad. Al comenzar cada manana los fines de semana, salgo a recorrer la zona por la que vivo, dispuesto a trotar por al menos una hora corrida, o simplemente completar dos vueltas completas desde mi casa. Con esta actividad tengo la oportunidad de drenar las tensiones que se han acumulado durante la semana debido al trabajo, las colas y los pensamientos negativos, por citar solo algunas causas de estrés. Está demostrado que las endorfinas fluyen en nuestro cerebro al finalizar cada actividad física, con lo cual logramos sentir placer y por ende felicidad por más tiempo, comenzando nuestro día con mayores probabilidades de pasarla bien y potenciar el descanso o de acometer otras actividades cargados de energía. Hoy cumplí con mi sexto día ejecutando el plan. Durante la semana, aprovecho la hora que se requiere para encontrarme con mi esposa al salir de nuestros trabajos. Claro la sincronización se hace difícil, porque a veces me retraso en la salida por alguna aclaratoria de última hora con la jefa, que adora quedarse trabajando horas adicionales y deja para última hora la revisión de los productos que uno le entrega con anticipación. Mi espos a su vez se viene caminando desde su trabajo hasta el mío, con lo que también hace ejercicio, aprovechando de este modo, de la mejor manera el tiempo a esta hora de la tarde. Un sencillo plan que, por supuesto, podría verse uno que otro día interrumpido por alguna actividad imprevista o por mal tiempo, como en este momento se ha visto durante las tardes, en las que caen fuertes aguaceros que nos impedirán correr y caminar. Mientras se pueda, iremos ganando condiciones físicas mejores al transcurrir los días. Capaz que dentro de dos meses seguidos entrenando, pueda considerar participar en alguna competencia para satisfacer mi ego y disfrutar de la misma junto con un amigo que me lo ha propuesto.
Un gatito abandonado, que ví a mi paso por la ruta de trote, últimamente la gente ha estado dejando estos indefensos animalitos, aunque no tanto, por ser gatos, pero de todos modos muy pequenos a la orilla de la vía, es una práctica propia del ser humano, que reclama para sí buen trato pero que a su vez maltrata a otros seres vivos.
Una pereza dispuesta para tomar el Sol de la manana, estuvo lloviendo fuerte en la noche anterior, por lo que la chica o el chico se estaba instalando para recibir los rayos que le secarían y volverían a su condición seca y caliente. Son las cosas que puede uno disfrutar al salir a trotar temprano en la manana.

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