El replanteo surge cuando evaluamos los avances o retrocesos que hemos experimentado a lo largo de nuestras vidas. Aunque hay un dicho popular que expresa: "para atrás ni para coger impulso", muchas veces es necesario mirar en retrospectiva para que podamos recoger los aprendizajes que nos arroja un determinado camino transitado. Claro que errar es de humanos y que todo nos deja unas enseñanzas que pueden ser aplicadas para una próxima oportunidad. El factor tiempo, por supuesto que pesa, ya que se le va la juventud a uno, pero en contraste queda la experiencia que si uno se mantiene saludable, y esto viene de aceptar la edad como una ganancia más que como una pérdida, caso contrario pues uno pierde la salud, ya sea de cualquier forma, mental, física, anímica, social, etc. Se abre por tanto nuevos horizontes, aderezados por el cúmulo de circunstancias que se van revelando, personas que hemos conocido, situaciones que hemos superado o que tenemos que superar para avanzar. Retroceder nunca, rendirse jamás. Hacia adelante es hacia allá. Todo es posible si se quiere y se está preparado para afrontar los retos. También la ayuda que sepamos buscar y aceptar nos permite progresar. Dar el ejemplo, otra situación que no muchas veces podemos ejercer sobre nuestro entorno, nos colocamos como indefensas criaturas, haciendo de la dependencia una carga muy pesada para llevar, a la espera de alguna consideración hacia nuestras personas. Se debe "agarrar el Toro por los cuernos". Conducir por la autopista de la vida y tratar de salir por el camino correcto, de manera tal que si el retorno para comenzar de nuevo no nos lleve mucho tiempo en colocarnos en la vía por buscar la salida apropiada, siempre que nos empeñemos, por supuesto, en que aquella salida era la que queríamos, bien por capricho, bien por nuestros planes, bien porque nos preparamos para ello, pero no así para identificarla a tiempo.
Lo más importante de todo este viaje, es la satisfacción que nos debe producir el solo hecho de encontrarnos en el camino, no importa el destino, si llegado allí hemos desperdiciado nuestra salud angustiados por ver el resultado, ya que si éste no nos satisface pues nos habremos perdido de toda la diversión que nos proporciona el paisaje al paso del camino. La meta muchas veces no es lo más importante, lo es también el camino que nos conduce a ella, es en el camino que debemos estar felices por poder caminarlo, por poder conocer diferentes situaciones, diferentes personas, diferentes emociones.
Que sea este por tanto, el mejor viaje, el mejor camino, el mejor sendero que nos conduzca a nuestras metas, que las metas sean otro punto en nuestros caminos, infinitos caminos llenos de luces, de emociones, de agradables circunstancias, matizadas por nuestras actitudes progresistas y amorosas.
Que el amor sea nuestro principal acompañante, junto con nuestras parejas, familiares y amigos. Que la vida sea de mucha dicha y felicidad, paz y amor.
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