domingo, 31 de julio de 2011

De paseo y disfrute

En familia este fin de semana pude visitar luego de muchísimo tiempo al parque los Caobos en Caracas, con motivo del 444mo aniversario de mi ciudad natal y capital de mi país Venezuela, en el que se encuentran en exhibición los dinosaurios animatrónicos más grandes y reales que he podido ver en mi vida. Lleve por supuesto a mi hija y a mi amada esposa. El sonido que acompaña a los dinosaurios tiene un impacto de inmediato, el lugar es el ideal ya que está lleno de árboles y es perfecto. A mí me gustó, aunque a mi pequeña le aterraron, estuvo llorando y evitando que la acercaran. A pesar que ella es aficionada a los programas sobre dinosaurios, pues esta puesta en escena no le agradó. Pasó rato para que aceptara que se trataban de muñecos grandes y que resultaban inofensivos. Pasamos un rato agradable caminando y filmando, lo que pude del evento. El animal que les quedó más impresionante fue el archifamoso Dinosaurio Rex, claro los demás dinosaurios lo que pasaba es que eran más pequeños. Como entramos por un costado del parque, ya que utilizamos la entrada que está en el estacionamiento del Colegio de Ingenieros, entonces prácticamente entramos por la puerta trasera y la principal y más aterradora atracción resultó ser la que vio mi pequeña en primer lugar cuando debimos comenzar desde el principio como para que se fuese adaptando poco a poco, pero bueno, al final sí lo terminó disfrutando igual que nosotros. Comimos helados en la entrada, compramos un libro con figuras desplegables y sonidos para mi pequeña, con el tema del océano, el cual también le fascina a mi niña. Hay una feria del libro montada en la plaza de los museos, los precios por supuesto que son menores a los que se consiguen en las librerías, puesto que son las propias editoriales quienes aprovechan de vender los libros a menores precios, aprovechamos de adquirir este libro que a nuestra pequeña le encantó.
Luego nos fuimos a almorzar, nos detuvimos en el km 1 de la panamericana en la estación de servicios, pedimos dos pabellones, pero nos arrepentimos porque resultaron ser demasiada comida, yo terminé comiéndome, como casi siempre la mitad de lo que mi esposita dejó. Aparte que me llené con el jugo, pues me fuí full, demasiado lleno, que me dolía la barriga. Luego al llegar cerca de la casa, mi esposa compró un plástico que utilizaremos para la casa y además se le ocurrió la divertida idea de comprar seis cervecitas. Nos tomamos una cada uno, pero a mi, pues me terminó de llenar dolorosamente, llevaba sueño y llegué a la casa a dormir. Me acosté así mismo, de lado para dormir. Conseguí hacerlo y luego me sentí mucho mejor, aunque cuando me desperté estaba medio mareado. Al rato se me pasó el efecto y terminamos teniendo un sábado maravilloso disfrutando recostados apaciblemente.

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