martes, 14 de junio de 2011

Tecnología

Opino que la tecnología debería, como bien lo plantean sus desarrolladores, ser empleada para facilitarle el trabajo al ser humano, como lo hemos testificado durante finales del siglo XX y este inicio del siglo XXI. La revolución de Internet, que se nos ha metido hasta en nuestros televisores, dándonos acceso remoto a casi todo el mundo, en cualquier idioma gracias a grandes facilidades de traducción implementadas por el gigante de los buscadores. Las telecomunicaciones se han integrado enormemente con el Internet, ahora podemos llamar desde nuestro teléfono, si accedemos a los datos de algún contacto que localicemos en alguna red social. Para mí estas últimas nos han permitido contactar a mucha gente que de manera física nos hubiese resultado imposible y que solo ocurriría producto de alguna circunstancia que nos hiciese coincidir de manera fortuita. Los tiempos se han modificado en nuestra consciencia, hemos acelerado nuestro patrón de referencia. Nuestro cerebro se ha adaptado para asimilar gran cantidad de información. Adquiriendo por ende la capacidad de adaptarnos aún más rápidamente a los cambios que se suscitan producto de toda esta dinámica frenética que nos conduce a que al final del día, pues, como que si nada, para comenzar nuevamente a las pocas horas, al levantarnos y seguir recibiendo información y tratando de sacarle algún provecho. Aprender es cada día más fácil, siempre y cuando tengamos la capacidad de síntesis, de recoger aquello que nos resulte realmente útil sin sucumbir al torbellino de información. Tips y más tips, críticas y más críticas, deseos de frenar todo para poder hacerlo que vaya al ritmo de nuestro ritmo interno.  Por supuesto que es posible, es responsabilidad de nosotros mismos, darnos la oportunidad de tomar las instantáneas más acordes con nuestros deseos y planes, para poder ir armando la panorámica que nos deje vislumbrar lo que queremos de nuestras vidas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario