Me reuni finalmente con la persona cuya experiencia puede ayudarnos a resolver muchos de los retos que tendremos en el camino, ya que ha realizado proyectos para las tesis de grado de muchos alumnos durante más de una decada. RESPONSABILIDAD, HUMILDAD Y RESPETO. Son las tres palabras con las que trabaja nuestro amigo. Me recomendó, basado en mi planteamiento que trabajasemos por proyecto, que lo desarrollaramos y que al momento de implementarlo nos repartieramos los costos de manera igualitaria. Cada quien aportaría según su conocimiento y capacidad, y en función de todos estos factores podríamos obtener los beneficios propios de la comercialización de nuestro desarrollo.
Al salir de la reunión, pude definir el rol que le daríamos a nuestro amigo en el equipo, más que socio, sería nuestro asesor, ya que el tiene mucha experiencia y además ya tiene una manera de trabajar a la que no deberíamos unirnos, más bien debemos ampliar los horizontes para poder llegar más lejos y con mayores posibilidades de expansión a largo plazo.
Le hice saber a mi amiga sobre el resultado de la reunión, compartí una lluvia de ideas para desarrollar en espera de la suya, hasta ahora no las he recibido. Estas semanas he estado en latencia, retomando el proyecto poco a poco. En otra entrada narraré el resultado de otra conversación que tuve al respecto.
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